El proyecto

Sobre Lascuarenta.es

Una web española dedicada a los juegos clásicos de baraja española, hecha para que no se pierdan y no para convertirlos en un casino.

Caballo de Oros de una baraja de Lascuarenta.esCaballo de Copas de una baraja de Lascuarenta.es
Caballo de Espadas de una baraja de Lascuarenta.esCaballo de Bastos de una baraja de Lascuarenta.es
Los caballos de la Baraja Antigua: en la baraja española no hay reina, y el caballo es la figura intermedia.

Por qué existe esta web

Lascuarenta.es nació de una escena que cada vez se ve menos: cuatro personas alrededor de una mesa, una baraja española gastada por los bordes y una discusión sobre si había que arrastrar en aquella baza. Estos juegos se aprendían mirando, durante la sobremesa o en el bar, y corren el riesgo de perderse con la generación que los mantuvo vivos.

La idea fue llevarlos a la pantalla sin convertirlos en otra cosa. Sin fichas parpadeantes, ruletas ni bonos por ingresar dinero. Las cuarenta cartas de siempre, las reglas de siempre y las variantes bien explicadas para que cada cual pueda jugar como se juega en su tierra.

El nombre sale del cante más conocido. Cantar las cuarenta —con rey y caballo en el Tute, y con rey y sota en el Guiñote— es uno de los grandes momentos de una mano. No se nos ocurría una forma mejor de resumir el proyecto.

Quién está detrás

Detrás del proyecto está Adrián Muñoz (Lascuarenta.es), desde España. No hay estudio, oficina ni un equipo de soporte por turnos. Hay una persona que programa, escribe las reglas y responde los mensajes que llegan a hola@lascuarenta.es.

Trabajo a tiempo completo en otra cosa y hago esta web en mis ratos libres, como afición. Empecé por una razón muy sencilla: echaba de menos jugar a la Cuatrola con la gente del pueblo. Todo lo demás vino después.

Ser un proyecto pequeño tiene sus ventajas y sus límites. Si alguien cuenta por correo que en su pueblo el Chinchón se cierra de otra manera, esa variante puede acabar en la web pocos días después. A cambio, no siempre puedo responder tan rápido como quisiera y los arreglos se atienden por gravedad, no por orden de llegada.

Las barajas del sitio

Hay varias barajas para elegir. La Baraja Antigua imita las láminas envejecidas de las barajas de principios de siglo, con sus tintas apagadas y su papel manchado; la Simple busca legibilidad máxima en móviles pequeños; y luego hay barajas de fantasía, del oeste, galáctica o de Halloween para quien quiera jugar con otro aire.

Todas siguen la misma regla: por muy vistosa que sea una carta, debe entenderse de un vistazo. El palo y el valor están por delante de cualquier adorno; una carta difícil de leer estropea la partida.

Cada diseño tiene su propia ficha en la sección de barajas, con las 48 cartas ampliables. Se desbloquean con Sotas o como recompensa del modo historia.

Cómo se financia el proyecto

Todos los juegos son gratis y están completos. No hay partidas de pago, cartas mejores para quien compra ni límites diarios. Los costes de servidores, dominio y desarrollo se cubren de dos formas: con publicidad y con la venta de elementos decorativos.

La publicidad se muestra solo si el usuario acepta las cookies publicitarias, y nunca sobre el tapete ni sobre las cartas en móvil o tablet. Quien prefiera no verla puede activar el plan sin anuncios con Sotas.

Los elementos decorativos (barajas, reversos, tapetes, marcos y ambientes de sonido) se compran con Sotas y no afectan al juego: nadie gana una partida por llevar la baraja más bonita.

Lo que no somos

Lascuarenta.es no es un casino y no quiere parecerlo. Aquí no se apuesta dinero, no hay premios en metálico y las Sotas no se pueden convertir en euros ni transferir entre jugadores. Tampoco se pierden al perder una partida: solo bajan si compras algo con ellas.

Es una decisión de fondo, pero también estética: nada de luces de tragaperras ni cuentas atrás agresivas. Preferimos que la web recuerde a una taberna tranquila antes que a una sala de juego.

El calendario del proyecto

Lascuarenta.es se hace en el tiempo libre que deja mi trabajo, y eso marca el ritmo. Las actualizaciones salen cuando están terminadas, no en una fecha prometida. Ajustar una regla puede llevar dos días; preparar un juego nuevo, semanas o meses, porque necesita sus propias reglas, tutoriales, mesas y pruebas.

Lo que no cambia es el orden de prioridades. Primero lo que deja a alguien sin jugar: una mesa que no se abre, una partida que se corta, un error de cuenta. Después lo que afecta a muchos jugadores aunque nadie lo reporte, como un detalle de la baraja que se lee mal en pantallas pequeñas. Y al final, lo nuevo: un juego más, otra baraja, otro capítulo del modo historia.

Las novedades se cuentan en el blog, y los cambios pequeños se anotan dentro del propio sitio. No hay hoja de ruta secreta: si algo está en camino, se puede preguntar y se contesta por dónde va.

Por qué es gratis y cómo se decide el precio

Cualquiera puede entrar y jugar tantas partidas como quiera sin pagar. Estos juegos siempre fueron gratis en las sobremesas donde crecieron, y cobrar por sentarse a la mesa iría contra esa idea. Quien quiera puede gastar Sotas en lo decorativo: barajas ilustradas, reversos, tapetes, marcos y sonidos.

Las Sotas se ganan jugando y llegan de regalo de vez en cuando, con una probabilidad que es la misma para todos. Con ellas también se activa el plan sin anuncios, por semana, por mes o por año, a precios pensados para que salir de la publicidad cueste menos que un café. Los precios se ajustan desde la propia administración cuando hace falta, sin cambiar nada del juego.

Lo que nunca tendrá precio es la ventaja: ni cartas mejores, ni partidas con más probabilidad, ni torneos de pago. Si algún día el proyecto necesita otro ingreso, se buscará fuera del tapete, no dentro.

En qué estamos trabajando

El plan es seguir ampliando el catálogo de juegos tradicionales, terminar el modo historia por capítulos, mejorar los torneos y afinar la experiencia en el móvil, que es donde juega la mayoría.

Si echas de menos un juego, una variante regional o una forma de puntuar distinta, escríbenos: buena parte de lo que hay en la web salió de un correo de alguien contando cómo se juega en su casa.