Objetos de juego
Historia de las fichas de juego: de las piedras a los garbanzos




Las fichas de juego acompañan a los tableros desde sus orígenes y durante siglos han servido tanto para moverlas por ellos como para llevar la cuenta. Se han fabricado en piedra, hueso, arcilla, vidrio, marfil o madera, aunque en las partidas de cartas de España las más populares han sido los garbanzos, las alubias y las piedras.
Las primeras fichas
En los tableros más antiguos, como el Senet o el Real Juego de Ur, ya aparecen fichas de piedra o cerámica. Los romanos usaban calculi, pequeñas piedras o piezas de vidrio de colores. De la misma palabra viene «cálculo»: con piedras también se contaba.
Fichas para contar
En las cartas, la ficha sirve sobre todo para anotar. En el Mus se cuenta con piedras (o con lo que haya a mano), y en muchas casas se usaban garbanzos o alubias. Lo mencionamos en por qué los bares tenían una baraja.
Fichas de lujo
A partir del siglo XVIII se hicieron fichas de nácar, marfil o hueso tallado, a menudo con forma de pez o de figuras. Eran objetos de colección que se guardaban en cajitas junto a la baraja.
Fichas modernas
El plástico y el cartón abarataron todo en el siglo XX. En el parchís, en el dominó o en las damas, las fichas se convirtieron en parte del juego. Hoy muchas partidas se cuentan en una pantalla, pero la costumbre de apuntar con garbanzos sigue viva en muchas cocinas.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se cuenta con garbanzos en las cartas?
Porque eran baratos, estaban siempre en casa y servían de fichas sin necesidad de papel.
¿Qué son las piedras en el Mus?
Las unidades con las que tradicionalmente se lleva la cuenta de los tantos.