Psicología del juego

¿Por qué nos gusta tanto competir?

As de Oros de una baraja de Lascuarenta.esAs de Espadas de una baraja de Lascuarenta.es

Nos gusta competir porque nos permite medirnos con otros, aprender y notar que mejoramos. Los juegos ofrecen un entorno seguro para esa rivalidad, con reglas que todos aceptamos y donde perder no tiene consecuencias graves.

Un reto a la medida

Los psicólogos hablan de la satisfacción de afrontar un reto que no es ni demasiado fácil ni imposible. Una partida contra alguien de nivel parecido es exactamente eso. Cuando ganas por poco o pierdes jugando bien, sientes que has estado a la altura.

Competir para relacionarse

Aunque parezca contradictorio, competir une. Los piques de la partida del bar o de la sobremesa son una forma de relacionarse, de tomarse el pelo con cariño y de tener historias que contar. Lo tratamos en qué ocurre en el cerebro cuando ganamos.

Por parejas es otra cosa

En juegos como el Mus, el Guiñote o la Cuatrola compites en equipo. Ahí entra la cooperación: entender al compañero, confiar en él, repartiros el trabajo. Es competir y colaborar a la vez, y por eso estos juegos crean tanto vínculo.

Competir sin apostar

El reto ya es recompensa suficiente. En Lascuarenta no se juega dinero precisamente por eso: la gracia está en la partida, no en lo que se gana fuera de ella. Lo explicamos en por qué no somos un casino.

Preguntas frecuentes

¿Competir es malo?

No. En un marco de reglas aceptadas, competir estimula, enseña y une a las personas.

¿Por qué gustan tanto los juegos por parejas?

Porque combinan competición con cooperación, lo que refuerza el vínculo entre compañeros.