Reglas y conceptos
¿Qué es renunciar en una partida de cartas?




Renunciar es echar una carta incumpliendo las obligaciones del juego, como no asistir al palo de salida cuando tienes cartas de ese palo. Es una infracción grave en los juegos de bazas tradicionales y, en muchos de ellos, se castiga con la pérdida de la mano o incluso de la partida.
Un ejemplo sencillo
Estás en fase de arrastre en el Guiñote. Tu rival sale con un oro y tú tienes un oro en la mano. Tienes que echarlo. Si juegas una copa para guardarte el oro, has renunciado. Da igual que fuera sin querer: la mesa lo va a notar tarde o temprano, porque ese oro acabará saliendo.
¿Por qué es tan grave?
Porque rompe el juego para los demás. Todos cuentan cartas y deducen lo que tienen los rivales a partir de lo que se ha jugado. Si alguien renuncia, esas deducciones fallan y la mano entera deja de tener sentido. Por eso el castigo suele ser ejemplar.
Asistir, montar y fallar
Renunciar va ligado a tres palabras que conviene tener claras:
- Asistir: echar una carta del mismo palo que salió.
- Montar: echar una carta que gane a la que va ganando, si puedes.
- Fallar: jugar triunfo cuando no tienes del palo de salida.
Si te lías con el triunfo, tenemos una guía sobre qué es el triunfo o la muestra y otra sobre qué es una baza.
Jugando online no se puede renunciar
En Lascuarenta el propio juego solo te deja echar las cartas válidas, así que no hay renuncios por despiste. Es una buena forma de aprender las obligaciones sin miedo a meter la pata en la mesa del bar.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasa si renuncio en el Tute?
Lo habitual es que se pierda la mano o la partida, según lo que se haya acordado en la mesa.
¿Se puede renunciar en el Mus?
No en el mismo sentido, porque el Mus no es un juego de bazas.