Cultura

Cartas prohibidas y censuradas a lo largo de la historia

Rey de Espadas de una baraja de Lascuarenta.esRey de Oros de una baraja de Lascuarenta.es

A lo largo de la historia, los naipes han enfrentado numerosas prohibiciones debido a las apuestas, motivos morales o el control fiscal, llegando incluso a ser objeto de monopolio real en España. La censura también afectó a sus diseños, modificando figuras para eliminar símbolos políticos o religiosos según la conveniencia de cada época.

Las primeras prohibiciones

A finales del siglo XIV varias ciudades europeas ya regulaban el juego de cartas. En Castilla, Juan I legisló contra naipes y dados. Lo habitual era prohibir jugar por dinero, en tabernas o en días sagrados. Lo contamos en los naipes en la Edad Media.

Moral y predicadores

Muchos predicadores veían las cartas como una puerta a la ociosidad. Se organizaban hogueras de «vanidades» donde se quemaban naipes, dados y adornos. Pese a todo, se seguía jugando: las prohibiciones repetidas son la mejor prueba.

El estanco de los naipes

En los siglos XVII y XVIII la Corona vio en los naipes una fuente de ingresos. Se fijaron impuestos y se reservó su fabricación y venta como monopolio. En el siglo XVIII llegó a funcionar una Real Fábrica de Naipes en Macharaviaya (Málaga), que abastecía también a América.

Censura de los dibujos

En distintas épocas se modificaron figuras para eliminar símbolos políticos o religiosos incómodos. Durante la Revolución francesa, por ejemplo, reyes y reinas se sustituyeron por figuras alegóricas.

Hoy

La baraja es un objeto cultural y familiar. En Lascuarenta la usamos sin apuestas, como se juega en casa; si te interesa por qué, lo explicamos en por qué no somos un casino.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se prohibían los naipes?

Principalmente por las apuestas, las riñas y motivos morales; más tarde también por control fiscal.

¿Qué era el estanco de naipes?

El monopolio de la Corona sobre la fabricación y venta de barajas, con fábricas reales como la de Macharaviaya.