Naipes

¿Cómo era la baraja española antes de Fournier?

Rey de Bastos de una baraja de Lascuarenta.esSota de Copas de una baraja de Lascuarenta.es

Antes de que Heraclio Fournier estandarizara la baraja en 1889, los dibujos variaban de un taller a otro y convivían patrones regionales como el castellano, el catalán o el de Cádiz. Las cartas se imprimían con planchas de madera y se coloreaban con plantillas, lo que daba a cada baraja su propio carácter.

Muchos talleres, muchos estilos

Barcelona, Valencia, Sevilla, Toledo, Madrid... En todas había naiperos. Las figuras cambiaban de postura, los colores eran distintos y los dibujos de los palos variaban. Si comparas una carta del siglo XVII con una de hoy, reconocerás el palo, pero te sorprenderán los detalles.

Cómo se hacían

Se grababa el dibujo en una plancha de madera, se imprimía en papel y se coloreaba aplicando pintura a través de plantillas recortadas, el llamado «trepado». Luego se pegaban varias hojas para dar cuerpo a la carta. Lo contamos en cómo se fabricaban las primeras cartas.

El papel del Estado

En el siglo XVIII la Corona controló la producción, y eso trajo fábricas oficiales como la de Macharaviaya. Después, en el XIX, la imprenta moderna permitió a Fournier ofrecer un diseño único y de calidad. Lo cuenta cómo nació la impresión moderna.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el patrón castellano?

Uno de los diseños tradicionales de la baraja española, del que deriva en buena parte el de Fournier.

¿Dónde se fabricaban las cartas antes de Fournier?

En talleres de ciudades como Barcelona, Valencia, Sevilla, Toledo o Madrid, y más tarde en fábricas reales.