Cultura
Cómo jugaban a las cartas los nobles medievales




En las cortes de finales de la Edad Media, los nobles disfrutaban de barajas de lujo pintadas a mano e incluso decoradas con oro como un refinado entretenimiento de salón. Aunque el juego solía estar prohibido para el pueblo llano, la nobleza gozaba de mayor libertad para practicarlo en sus palacios.
Barajas como joyas
Las barajas de la nobleza eran objetos caros, pintados por artistas y regalados en ocasiones especiales. Algunas de las cartas más antiguas que se conservan en Europa son de este tipo, precisamente porque se guardaban como tesoros.
Jugar como signo de refinamiento
Saber jugar a las cartas, al ajedrez o a las tablas formaba parte de la educación cortesana. El Libro de los juegos de Alfonso X muestra ya ese mundo, aunque es anterior a los naipes. Lo contamos en juegos de la Edad Media española.
¿Y las apuestas?
Se jugaba a menudo por dinero u objetos, y las pérdidas podían ser serias. Por eso las leyes que limitaban el juego a veces también afectaban a la nobleza, aunque se aplicaban con menos rigor. Hablamos de ello en cartas prohibidas y censuradas.
Del palacio a la taberna
Con la estampación en madera, las cartas se abarataron y pasaron de los palacios a las tabernas. Es el paso que convirtió la baraja en el objeto popular que hoy usamos en la Brisca o el Mus.
Preguntas frecuentes
¿Cómo eran las barajas de los nobles?
Pintadas a mano, a veces con oro, y consideradas objetos de lujo.
¿Se prohibía jugar a los nobles?
Algunas leyes les afectaban, pero en la práctica solían tener más tolerancia que el pueblo.