Historia de España y ocio
Los cafés donde se jugaban partidas eternas




Desde el siglo XIX, los cafés españoles se consolidaron como centros de tertulia donde era habitual disputar partidas interminables de cartas, dominó o billar sobre sus clásicas mesas de mármol. La paciencia de los camareros y el bajo coste de la consumición mínima permitían que las tardes se alargaran entre naipes y conversaciones.
El café como segunda casa
En Madrid, Barcelona, Sevilla o Valencia, los cafés eran punto de encuentro de escritores, estudiantes, jubilados y comerciantes. Cada grupo tenía su mesa y su hora. Se podía pasar la tarde con un solo café, y nadie te echaba.
El ruido del dominó
El golpe de las fichas contra el mármol era la banda sonora de muchos cafés. El dominó compartía mesas con las cartas, el ajedrez y las damas. Hablamos del primero en la historia del dominó.
Partidas de nunca acabar
Las partidas de Mus y Tute se alargaban con revanchas y revanchas de la revancha. Quien perdía pagaba los cafés, y los mirones opinaban de todo, aunque no les tocara. Esa figura del mirón, que comenta y a veces molesta, era tan típica como el propio jugador.
¿Qué queda hoy?
Muchos cafés históricos cerraron, pero la costumbre se mantiene en bares de barrio y hogares del jubilado. Es la misma historia que contamos en por qué los bares tenían una baraja.
Preguntas frecuentes
¿Qué se jugaba en los cafés españoles?
Dominó, ajedrez, damas, billar y juegos de cartas como el Mus o el Tute.
¿Qué es un mirón?
Quien observa una partida sin jugar, a menudo comentando las jugadas.